Honorando la Cultura Latina y Eliminando Las Desigualdades de Salud Mental

Comó el Centro Hispano Latino de Capacitación y Asistencia Técnica en Adicción (ATTC) está enfocado en mejorar los resultados de las comunidades a las que sirven

 

By Maxine Henry, MSW, MBA
Co-Director, National Hispanic and Latino ATTC

 

El Mes de la Herencia Hispana de este año eligió el tema “Una Historia de Servir a Nuestra Nación: Celebrando la Cultura Hispana y Latinoamericana, Patrimonio y Contribuciones” (hispanicheritagemonth.org, 2019). A partir del 15 de septiembre hasta el 15 de octubre celebraremos nuestra cultura, nuestra música, nuestra comida, nuestras tradiciones y todo lo que nos convierte en la comunidad hermosa y vibrante que somos.

 

Este mes también celebramos el primer aniversario del recién financiado Centro Hispano Latino de Capacitación y Asistencia Técnica en Adicción (NHL-ATTC), financiado en septiembre del 2018 por la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés), el cual se encuentra alojado en la Asociación Nacional Latina de Salud Mental y Adicciones (NLBHA por sus siglas en inglés) basada en Nuevo México. En el 2001, la NLBHA fue establecida para satisfacer la necesidad de tener una voz nacional unificada a favor de la población latina en el área de salud mental y adicciones, y para llamar la atención sobre las grandes desigualdades sociales que existen en las áreas de acceso, utilización, practica basada en investigaciones y el personal adecuadamente capacitado.  

 

Los Hispanos y los Latinos representan la población minoritaria más grande de los Estados Unidos, sumando más de 58.9 millones de habitantes o el 18% de la población total a partir de Julio 2017 (US Census, 2018). Además, de acuerdo con el Instituto de Políticas de Migración (2016) hubo un “número récord de 64.7 millones de personas de 5 años o más edad en los Estados Unidos (quienes) hablan un idioma diferente a el inglés en su hogar en el 2015”. Aunque las minorías representan una gran parte de la población de los Estados Unidos, solamente una fracción de sus profesionales laboran en servicios de salud mental. Específicamente, las minorías representan el 19.2% de todos los psiquiatras, el 5.1% de todos los psicólogos, 17.5% de todos los trabajadores sociales, y el 10.3% de todos los terapeutas (SAMHSA, 2013). Esta brecha obvia entre la fuerza laboral compuesta por individuos que provienen de la misma cultura y hablan el mismo idioma, así como las personas que probablemente necesitarán de servicios de salud mental, crea un entorno que genera desigualdades a un acceso equitativo y resultados positivos y sostenibles. 

  

Para abordar estas desigualdades el NHL ATTC se ha enfocado en tres metas globales:

 

  1. 1. Aumentar y fortalecer la fuerza laboral de personas que atienden a miembros de la comunidad Hispana y Latina que sufren de trastornos por el consumo de sustancias.
  2. 2. Promover prácticas basadas en pruebas y prometedoras que sean efectivas en las comunidades Hispanas y Latinas, y,
  3. 3. Ayudar a derribar las barreras de acceso para Hispanos y Latinos que necesitan servicios de tratamiento y rehabilitación por adicciones.

 

Al principio, reconocimos que estos objetivos, aunque bien valían la pena y eran encomiables, no son suficientes para alcanzar la realización de cambios positivos tangibles. Profundizando en las necesidades especificas de nuestras comunidades, siendo audaces en nuestra entrega de capacitación y asistencia técnica y construyendo un conducto más robusto para que los Hispanos y los Latinos entren en el campo profesional, tiene que hacerse con innovación y transformando los fundamentos de nuestro trabajo. Planeamos hacer esto para la fuerza laboral de salud mental y adicciones de la misma manera que otros líderes Hispanos y Latinos lo han hecho en el pasado para otros sectores de la sociedad. 

 

Al tomar la antorcha y al organizar comunidades con el objetivo de promover cambio, muy parecido a lo que hicieron Cesar Chávez y Dolores Huerta, quienes estuvieron dispuestos a enfrentar a la industria agrícola para lograr un cambio permanente para los campesinos. El ser valientes en nuestra voluntad de hacer un llamado a la acción, como Sonia Sotomayor, quien valientemente ha asumido el honor de ser la primera mujer Latina en sentarse en la Corte Suprema y está determinada a reformar nuestro sistema de justicia penal. El ser innovadores y progresistas con nuestros esfuerzos por cambiar el futuro para aquellos que liderarán la carga, como los menos conocidos, pero no menos impactantes, el Dr. Severo Ochoa quien sintetizó el ácido ribonucleico (ARN) y ganó el Premio Nobel por su trabajo en 1959 (hispanicheritagemonth.org, 2019).

 

Estos líderes tienen dones y contribuciones realmente excepcionales, pero no son la excepción en las comunidades Hispanas y Latinas de todo el mundo; en cambio, son la norma. Los atributos derivados de nuestra cultura, idioma, tradiciones, fuertes lazos familiares y nuestra fe, aseguran que nuestras diversas comunidades Hispanas y Latinas formen los tipos de individuos y grupos necesarios para abrir caminos.   

 

Nuestro equipo laboral de salud mental necesita abordar las necesidades culturales y lingüísticas de todo el espectro de nuestra población.  Esto significa abordar la asimilación, aculturación, país de origen, dominio limitado del inglés y otros factores que componen una amplia variedad de experiencias en nuestra comunidad; factores que a menudo conducen a barreras cuando los proveedores carecen de los conocimientos y la experiencia necesaria para brindar una atención equitativa. Debemos crear una fuerza laboral que pueda prestar servicios en inglés, español y portugués; que comprenda la importancia del Curanderismo y la Santería; en algunos sectores de nuestra comunidad; que comprenda el Familismo y el Fatalismo en todas las comunidades. Al hacer esto, creamos una fuerza laboral que utiliza algunos de nuestros factores de protección más valorados para romper y superar las barreras.

 

El desarrollo de una fuerza laboral competente a nivel lingüístico no sólo se hace mediante el reclutamiento de una persona bilingüe. Debemos ayudar a que los sistemas entiendan que, si usted proporciona un servicio en un idioma diferente, usted DEBE tener un sistema de apoyo para poder seguir brindando servicios eficaces en ese idioma.  Esto significa que, así como lo hacemos para nuestros equipo clínicos en general, debemos desarrollar la infraestructura para nuestros proveedores de servicios de otros idiomas. Un apoyo que abarca todo el sistema incluye oportunidades de recibir capacitaciones en su propio idioma, supervisión en su propio idioma, foro de discusión adecuados y apoyo de sus colegas en su propio idioma. Al ofrecer servicios en un idioma distinto al inglés, con una comunidad tan diversa, los profesionales necesitan una enorme cantidad de apoyo, y tenemos que brindárselo para poder tener éxito.

 

Una fuerza laboral culturalmente competente es aquella que es capaz de entender y abordar algunas de las barreras que enfrentan los Latinos. A menudo llamada “La Paradoja Latina” o “El Efecto Inmigrante” las comunidades hispanas exhiben una caída fuerte en los resultados de salud médica y salud mental cuanto más tiempo residan en los Estado Unidos (Carteret, 2016). Esta “paradoja” se le atribuye a experiencias como, por ejemplo, la incapacidad de pagar por los servicios de salud mental, la falta de transporte, la inhabilidad de tomarse tiempo libre para asistir a citas, temor de que le hagan preguntas sobre su documentación, etc. Por ejemplo, algunas maneras en que podemos abordar la “paradoja” es establecer servicios con pagos de escala móvil, el crear grupos de apoyos de pares, el ofrecer servicios en las noches y/o fines de semana, y otros ajustes razonables que harán mucho para involucrar y apoyar a los Latinos en el cuidado de salud médica y salud mental. Estudios han demostrado que la integración de la salud mental con la salud médica puede reducir las desigualdades para las comunidades latinas (Bridges, et al., 2014).  Además, también tenemos que desarrollar y seguir validando las prácticas basadas en pruebas que realmente funcionan en nuestras comunidades, las que se han adaptado a las necesidades singulares de nuestras comunidades. Debemos ayudar a las organizaciones que están utilizando estas practicas a documentar su éxito, y sus desafíos, para que puedan mejorarlos y así poder beneficiar a otras comunidades. Al igual, no podemos olvidarnos de nuestras Practicas Prometedoras y Practicas de Evidencia Definida por la Comunidad, aquellas que están proporcionando grandes beneficios, pero necesitan apoyo para ser evaluadas y medidas para poder alcanzar un nivel que después pueda ser compartido a nivel nacional. Por último, e igualmente vital, tenemos que proveer apoyo financiero para la aplicación y la sostenibilidad para que las comunidades tengas resultados positivos y duraderos.

 

Cuando se trata de abordar problemas en términos de acceso, debemos abordar las barreras a nivel individual, a nivel del proveedor o agencia y al nivel del sistema. El involucrar a los latinos al educarlos sobre la salud mental y la realidad de la rehabilitación puede abrir la puerta a su disposición a acceder a los servicios. Mediante la preparación y la construcción de nuestra fuerza laboral y la mejora de nuestros modelos de prestación de servicios, podemos satisfacer mejor las necesidades individuales. Para los proveedores, necesitamos no sólo capacitar y apoyar a aquellos que pueden ofrecer servicios bilingües y biculturales, si no también, cambiar la percepción de aquellos proveedores que atienden a las comunidades latinas para que puedan ayudar a eliminar el estigma asociado a los problemas de salud mental. Finalmente, al nivel del sistema necesitamos aumentar el reclutamiento de latinos tanto a nivel universitario como profesional. Una vez que se contraten proveedores bilingües/biculturales y se ofrezcan servicios cultural y lingüísticamente apropiados, los sistemas de entrega necesitan ser apoyados por medio de cambios de políticas y respaldo financiero para crear un cambio duradero.

 

Los Latinos tienden a tener resultados positivos cuando reciben servicios de alta calidad y tratamientos equitativos suministrados de una manera cultural y lingüísticamente apropiada. El NHL ATTC se compromete a mejorar las vidas de las comunidades Hispanas y Latinas en los Estados Unidos honrando nuestra cultura, elevando a nuestros líderes y eliminando las desigualdades de salud. Contamos con nuestra organización hermana de prevención, el NHL-PTTC, otros proveedores y organizaciones comunitarias de todo el país para lograr este objetivo.

 

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